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¿Cómo llego a donde quiero?

Mi experiencia personal en el sector audiovisual

Como comentaba en anteriores entradas del blog, comenzar en el mundo audiovisual no es fácil. No es fácil para quienes de primeras no tenemos contactos. Además, normalmente las productoras son muy exigentes con el equipo técnico y suelen seleccionar por recomendaciones, más que por CVs o entrevistas. Las recomendaciones implican experiencia, sí, todas las productoras quieren personas cualificadas y con bastante experiencia. Ahora bien, si no nos dan la oportunidad de trabajar, ¿cómo ganamos experiencia? He aquí el bucle eterno, la pescadilla que se muerde la cola.


Es por ello que incidía el otro día en la entrada de Prácticas, sobre su importancia. Personalmente, en cifras y en tiempo, tengo que decir que antes de empezar a trabajar como tal en el sector audiovisual, tuve que realizar tres prácticas (curriculares y extracurriculares) durante un periodo de tres años diferentes. Pero veamos en profundidad.


Las primeras prácticas que realicé fueron en el tercer año de carrera -después de trabajar en Inditex y como azafata para el Real Madrid, otros tantos-. Conocí una pequeña productora audiovisual que se dedicaba sobre todo a publicidad. Con tan solo 4 personas en el equipo, la productora llevaba a cabo numerosos proyectos con diferentes marcas. Me sirvió para aprender y tocar diferentes puestos tanto de producción, como de diseño, dirección, postproducción... Al ser pequeña, todos hacíamos un poco de todo. Finalmente, tuve que dejarles porque siempre me prometían mejoras en mis condiciones de becaria (eran prácticas no remuneradas) y estas nunca llegaban, inclusive siete meses después trabajando a jornada completa. Llegaron a decirme, después de ese periodo de tiempo que mi rendimiento había bajado, algo que era completamente falso. Pero ya sabéis, lamentablemente muchas veces los becarios somos solo mano de obra gratuita, con la ilusión de llegar a ser algo más algún día.


No obstante, mis segundas prácticas fueron maravillosas. Recuerdo que todos los días, al menos una vez cada hora, actualizaba el portal de prácticas de mi universidad, esperando encontrar alguna oferta llamativa y poder dejar la productora con la que estaba trabajando y que tanto daño me había hecho a nivel autoestima/emocional. Y así llegó. Creo que fui la primera en aplicar y de las pocas que mandó el CV al instante de haberse publicado. Y como esto funciona así, con tanta prisa, solo los que aplicamos primero tuvimos la suerte de que mandasen nuestro CV a la productora: La Competencia. Al día siguiente ya nos habían citado para ir a la entrevista presencial en las oficinas de Pozuelo de Alarcón.


Una vez me seleccionaron y con el tiempo, la jefa de producción me confesó que me había cogido por la ilusión que veía en mí, por las ganas con las que deseaba que me cogiesen en aquella entrevista en la que ninguno teníamos ni la más mínima experiencia. Es por ello que es muy importante ir con una sonrisa y dejar claro que queremos dar el 200%. Quizás ninguno teníamos experiencia, pero al final las ganas y lo que transmites es lo más importante en estos casos para destacar.


Quizá fuese el destino, coincidencia, o quizá un golpe de suerte pero aquí empecé mi carrera como Script. Concretamente estuve de Ayudante de una maravillosa Script que me enseñó todo lo que sabía, de la manera más bonita posible. Me enamoré de cómo hacía su trabajo, de la devoción y disciplina con la que lo llevaba a cabo, hasta el punto de que sin apenas saber lo que era una Script antes de entrar, quise serlo desde ese momento.


Una vez se acabó el rodaje de la última temporada de Gym Tony, en Junio de 2017, volví a encontrarme ante la inmensidad del mundo audiovisual más perdida que una aguja en un pajar. Como tenía que seguir trabajando, empecé a los pocos meses en la primera tienda de Victoria Secret de España, en la Calle Fuencarral. Fueron unos meses muy duros porque sentía que los pocos contactos que había hecho en mis prácticas se habían desvanecido, además, la productora que pasaba por un mal momento cerró toda su producción y yo no sabía qué más podía hacer.


No obstante, al poco tiempo de empezar me sentí muy acogida y querida por todas mis compañeras, empecé a tomar más responsabilidades y a crecer dentro de la empresa. Trabajamos muy duro en equipo consiguiendo ser una de las tiendas que más facturaban a nivel internacional. Y todo esto me sirvió porque hoy en día todo se reduce a la misma idea: vender un producto; ya sea una película, una serie, una pieza publicitaria o una fragancia... Apliqué todos los conocimientos que había aprendido en la productora de marketing y al mismo tiempo aprendí a nivel interno cómo funcionaba realmente una empresa a esa escala.


No obstante, no quise acomodarme porque siempre creí y creo que debemos perseguir nuestros sueños y objetivos hasta conseguirlos. Así que en cuanto llegué a tener una estabilidad dentro de la empresa me fui derechita al banco y solicité un préstamo para poder seguir estudiando y formándome. Así es, como un Enero de 2018, me apunté en el Máster de Dirección Cinematográfica de la Escuela de Artes TAI que empezaría en septiembre de ese mismo año. Es curioso porque a veces cuando nos relajamos y dejamos de buscar, es cuando aparece aquello que tanto habíamos ansiado. A la semana siguiente de formalizar mi inscripción en el máster me llamaron de una productora que hacía programas para TV: Boxfish TV. Resultó que la Script con la que trabajé en Gym Tony, siete meses después, me recomendó como Auxiliar de Producción para un programa de TV para Cuatro.


Así empecé en el mundo de la Producción. En esta empresa hice tres programas de tv durante los meses previos al máster, desde Enero hasta Octubre. Aprendí muchísimo dentro de este departamento y también tuve la oportunidad de ascender; de ir tomando más responsabilidades; y de conocer a gente maravillosa que creyó en mí y en mi trabajo; apoyándome hasta el final.


Me dio muchísima pena tener que despedirme pero por alguna razón, este trabajo se hizo de rogar y llegó cuando yo ya había tomado la decisión de hacer el máster en lo que realmente quería. Todo pasa por algo, o eso me gusta creer y me digo siempre a mí misma.



Durante mi etapa en el máster, de la cual profundizaré en otra entrada del blog, tuve la suerte de poder aprender el maravilloso mundo de la Dirección Cinematográfica y de conseguir así mis terceras y últimas prácticas, esta vez en el departamento de dirección de Las chicas del cable para Netflix.







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